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La otra cara de la moneda

Otra nota que nos envia Eduardo Manzano, fue publicada en el portal de Targetti, titulada La otra cara de la Moneda, ademas hizo una traducción libre dado que él nos dice no es especialista, por lo que pide sepan disculpar los errores y cualquier comentario será bienvenido.

La otra cara de la moneda – 2/10/2009

freeimages.co.uk technicalSi sólo se tienen en cuenta la relación Lm/W (lumen por vatio) – es decir, la cantidad de luz emitida en comparación respecto del consumo de energía – sería un juego en un solo sentido: las lámparas fluorescentes compactas (LFC) le ganarían fácilmente a las viejas lámparas incandescentes.

Es obvio e importante el ahorro de energía producido comparado con los costos de una LFC 6-8 euros, frente a 50 centavos de las lámparas incandescentes comunes, que en cualquier caso, ya se han prohibido en la UE  países. Sin embargo, si ampliamos el campo de estudio teniendo en cuenta el ciclo de vida de los dos tipos de lámparas, las cosas cambian. Una cantidad mucho mayor de la energía es necesaria para producir una LFC que una incandescente y el resultado es una fuente cuya duración también depende en gran medida el número de veces que se enciende y se apaga – la vida de una LFC utilizada en un cuarto de baño o zona de tránsito, para dar un ejemplo concreto, sería considerablemente inferior a los diez mil horas de duración prevista.

Y entonces llegamos a su eliminación, el punto álgido de verdad … La Unión Europea declara que las LFC son de bajo impacto ambiental. Pero acaso no contienen mercurio? Parcialmente 2 a 5 mg por cada LFC. Si multiplicamos esa
cifra por el número de lámparas incandescentes que se utilizan actualmente y que deben ser sustituidas progresivamente por LFC, se puede tener una idea de la cantidad de mercurio con la que tenemos que lidiar. Varias toneladas de uno de los metales más peligrosos para el hombre y el medio ambiente, que sí, pueden ser reciclados (confiando en el espíritu comunitario y la eficacia de las campañas para la recogida selectiva de las bombillas
utilizadas), pero con un gasto significativo de energía.

En Bruselas, se argumentó que el uso de LFC elimina la emisión de venenos a la atmósfera por la reducción de generación de energía eléctrica por uso el carbón y petróleo como combustible lo cual es infinitamente superior al
generado al eliminar las LFC que contienen mercurio. Entonces, ¿dónde está la verdad? En todo caso existe una controversia de argumentos lo cual justificaría una investigación en profundidad sobre quién se beneficia
realmente de toda esta operación. Es mas rentable educar a la gente sobre la importancia de apagar una luz con una amplia campaña de concienciación, en lugar de hacer frente a los costos involucrados en la sustitución de las luces actuales con las LFC nuevos.

La cuestión es, sin duda controvertida. Sin embargo, sin importar el bando que decida tomar, alguna reflección debe hacerse dada la fe casi ciega que se ha volcado sobre en las nuevas fuentes, sea lo que sean. Las opiniones sobre la tecnología LED, que aparecen como una solución para todos los males, es otra variante.

La Asociación Francesa de L’Eclairage (AFE) se ha expresado de una manera muy clara. El rendimiento de una luminaria – como se afirma en un documento del pasado mes de septiembre – dependerá de una serie de factores diferentes: el producto de los rendimientos de cada componente, los materiales y tecnologías utilizadas, la compatibilidad de estos componentes entre sí y de la observancia de las características de instalación especificados en las especificaciones técnicas … Básicamente, el LED por si mismo no es capaz de revolucionar el mundo de la iluminación, porque la norma básica debe, en cualquier caso, ser la observancia de las normas. Esto significa que quien diseña la instalación de iluminación con tecnología LED debe garantizar el mismo rendimiento y cumplimiento de las normas de seguridad como las solicitadas a las tradicionales luminarias.

En el alumbrado público funcional – mantiene la AFE – La tecnología LED ofrece hoy rendimientos que son menores que los provistos por una buena instalación de lámparas convencionales comunes. La promoción de su uso indiscriminado, ahora sin restricciones, pone en riesgo el futuro desarrollo de los LEDs.” Claro, ¿no?

THE OTHER SIDE OF THE COIN 2/10/2009

If we only take into consideration the lumen per watt ratio – that is, the quantity of light emitted compared to the energy consumed – it would be a one-sided game: compact fluorescent light bulbs (CFL) would easily beat the old incandescent light bulbs. All contents: citizens, due to the obvious cost savings, and industries, would sell each piece at 6-8 euros compared to 50 cents for common light bulbs, which in any case have already been banned in E.U. countries.

However, if we expand the field of study and take into consideration the entire life cycle of the two types of light bulbs, things change. A much greater amount of energy is required to produce a CFL than an incandescent light bulb and the result is a source whose duration also depends greatly on the number of times it is turned on and off – the life of a CFL used in a bathroom or transit area, to give a concrete example, would be considerably less than the ten thousand hours of expected duration.

And then we come to its disposal, the real sore point… The European Union declares that energy-saving light bulbs are environmentally friendly. But don’t they contain mercury? Mostly 2 to 5 mg for each light bulb. If we multiply this figure by the number of currently used incandescent light bulbs which must be progressively replaced by CFLs, you can get an idea of just how much mercury we have to contend with. Several tonnes of one of the most dangerous metals for man and the environment, which yes, can be recycled (trusting in community spirit and the effectiveness of campaigns for separate collection of the used bulbs), but with a significant expenditure of energy.

In Brussels, it was argued that to generate all the electricity that the new light bulbs will allow us save, coal and petroleum power plants would have continued to spew into the atmosphere quantities of poisons infinitely higher than those contained in the CFLs. So then, where is the truth? Would the aforementioned game really be a debacle for the old incandescent light bulbs? Or is it more plausible, instead, to assume it would end up in a draw? Because if this is so, it would be justifiable to conduct an in-depth investigation on who really benefits from this whole operation. It is better to educate people on the importance of turning off a light by investing money in an extensive awareness campaign, rather than coping with the costs involved in replacing the current lights with the new fluorescent sources.

The matter is certainly controversial. But whichever side you decide to take, some thought must be given to the almost blind faith placed in the new sources, whatever they are. The opinions on LED technology, depicted as a solution for all ills, are just as varied.

The Association Française de L’Eclairage (AFE) has expressed itself in a rather unambiguous way, almost wanting to bring everyone back down to earth.

The performances of a lighting fixture – as stated in a document from last September – depend on a variety of different factors: the sum of the performances of each component, the materials and technologies used, the compatibility of these components with each other and the observance of the installation characteristics specified in the technical specifications…

Basically, the LED on its own is not capable of revolutionising the world of lighting because the basic rule must, in any case, be the observance of the standards. This means that whoever designs lighting fixtures with LED technology must guarantee the same performances and safety standards as those requested by traditional light fixtures.

In functional public lighting – maintains the AFE – LED technology today offers performances which are less satisfying than those assured by a good installation of common light bulbs. Promoting their indiscriminate use now without restriction “risks jeopardising the future development of LEDs.”

Clear, isn’t it?

And you, what do you think about this subject? Send the editorial office of The Portal of Light (b.santini@targetti.it) your short comments. Results will be certainly interesting…


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