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Luminotecnia N 140

Ecos mendocinos de las jornadas Luz 2017 en San RafaelIntentaré transmitirles las placenteras vivencias que experimentamos los que participamos de las XIII Jornadas Argentinas de Luminotecnia realizadas en el centro Los Reyunos, cerca de la ciudad de San Rafael, provincia de Mendoza. Estas reuniones técnicas que se realizan en diferentes puntos del país desde hace 50 años fueron organizadas por el Centro Regional Mendoza de la AADL y la Facultad Regional San Rafael de la Universidad Tecnológica Nacional. Para quienes no lo sepan, las primeras jornadas se realizaron en Tucumán en 1964 y las segundas, en Córdoba en 1966, oportunidad para que se fundara la Asociación Argentina de Luminotecnia, AADL. A partir del año 2006 empiezan a llamarse en forma abreviada “Luz”.

A pesar de su carácter nacional, las tradicionales Jornadas Argentinas han ganado —a lo largo de los años— un renombre que excedió nuestras fronteras; de manera creciente se reciben trabajos de una diversidad de países de la región y hasta de Europa. Algunos no dudan en asistir en forma personal, atravesando fronteras, como en este caso, desde Chile y Brasil. Sin proponérselo, de una manera natural, las jornadas nacionales Luz se han ido haciendo internacionales, iluminando el conocimiento y difusión de la luminotecnia por todos lados y rebasando nuestras fronteras, los últimos eventos declaran el español, portugués e inglés como idiomas oficiales para los trabajos que se presenten. No son frecuentes en la región los encuentros técnico-científicos de esta naturaleza y el renombre de 50 años de jornadas es gravitante para quienes quieren mantenerse actualizados, discutir sus propias experiencias o anticiparse a las tendencias.

El lema “Iluminando para el desarrollo sostenible” planteó los ejes temáticos de las Jornadas de Los Reyunos y los trabajos discutidos —muy buenos todos, algunos excelentes— abarcaron desde la eficiencia energética, los múltiples aspectos de la implementación de tecnología led hasta las preferencias de los usuarios, la eficiencia visual y el aprovechamiento de la luz natural; también las consideraciones para la conservación de cielos libres de polución de luz, para que las estrellas y el cielo nocturno puedan ser nuevamente apreciados. La abrumadora participación de jóvenes fue motivo de asombro, al menos para mí: el recambio generacional, tan importante para cualquier organización, está asegurado.

Además de los logro técnicos, otros aspectos de estas jornadas le dieron un brillo especial y justifican la expresión de “placenteras vivencias” que utilicé al comienzo de este texto. Me refiero a la tradicional cordialidad mendocina y a su paisaje de sol y vino. Los Reyunos es un complejo de edificios e instalaciones construidas para la ejecución de un conjunto de tres presas de embalse en el cañón del río Diamante, las cuales representan una importante generación hidroeléctrica, casi 250 megawatts. Las instalaciones, hoy transferidas a la UTN Regional San Rafael, fueron convertidas en un Centro de desarrollo Tecnológico, con laboratorios, aulas y auditorios muy bien equipados, además de un observatorio astronómico, viviendas para alojamiento y comedor. En ese increíble marco se realizaron las jornadas: un paisaje imponente domina ese espacio; majestuosos cerros que desangran su nieve con el sol mendocino y se hunden en los espejos de aguas azules de los embalses. El cielo nocturno es impoluto y el observatorio astronómico de Los Reyunos es, para el visitante del lugar, una experiencia ineludible. Todo es una sola cosa y se relaciona. El sol derrite las nieves que alimenta los ríos; el hombre embalsa el agua y riega los viñedos para que las uvas maduren. También produce energía para la iluminación. La naturaleza en Mendoza es un prodigio; pero solo el conocimiento profundo de la técnica puede hacer estos prodigios rindan sus debidos frutos, tanto en el vino como en la preservación del cielo nocturno. Disfruten de Luminotecnia.

Dr. Ing. Leonardo Assaf
Vicepresidente de AADL

EL RELOJ BIOLÓGICO Y SU IMPORTANCIA EN LA SALUD HUMANA

EL RELOJ BIOLÓGICO Y SU IMPORTANCIA EN LA SALUD HUMANA
1 al 6 de Junio de 2015
El curso tiene como objetivo brindar  información acerca de conceptos básicos cronobiológicos, las bases anatómicas y moleculares del reloj biológico, su rol funcional en humanos y las consecuencias adversas de alteraciones del reloj y su impacto en la salud física y mental humana.
 
Breve descripción del curso: Los ritmos circadianos son eventos biológicos cíclicos que varían en el curso de un día con un periodo cercano a 24 horas. Estas oscilaciones circadianas son gobernadas por relojes biológicos que sincronizan muchos aspectos de nuestro comportamiento, incluyendo los ciclos de sueño/vigilia, fluctuaciones en la atención, reproducción, secreciones hormonales, respuesta inmunológica, etc.
 
Docentes Responsables: Dra  Emma Alfaro Gómez, Dra Nancy Hernández de Borsetti y Dr Hugo Borsetti, docentes e investigadores del Instituto de Biología de la Altura (UNJU); y la Dra Graciela Tonello, del Departamento de Luminotecnia, Luz y Visión (FACET-UNT).
Carga horaria: 30 horas. -  Fechas: del 1 al 6 de Junio de 2015.
Inicio: lunes 1 de junio de 2015, a las 14:30 hs será la primera clase, en la cual se decidirá el horario a seguir que sea más conveniente para los cursantes.
Destinatarios: de las siguientes disciplinas: Biología, Bioquímica, Medicina, Psicología, Ingeniería Biomédica y Luminotecnia.
Aranceles de Inscripción
General: $ 800; Becarios y Tesistas de Posgrado del DLLyV-ILAV, y Docentes de la UNT: $ 400
El Arancel de Inscripción debe ser abonado en la Asociación Cooperadora de la FACET (Block Decanato), de lunes a viernes en el horario de  8 a 12 horas. Una vez abonado el mismo, deberán hacer entrega en Secretaría del DLLyV, una copia de la factura de pago para su correspondiente registro.
Lugar donde se dictará el cursoDepartamento de Luminotecnia, Luz y Visión “Ing. Herberto C. Bühler” (DLLyV), Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (FACET) – Universidad Nacional de Tucumán (UNT).
Avda. Independencia 1800 – T4002BLR – San Miguel de Tucumán. Tel/fax. 381 4361936 (Directo),
Conmutador: 4364093 int. 7785/7715.
Ficha de Inscripción: adjunta. (completar y reenviar por mail a: ilum@herrera.unt.edu.ar).

Luminotecnia N 139

AADL reafirma sus objetivos
La Asociación Argentina de Luminotecnia (AADL) cuenta con un nuevo presidente: Rubén Sánchez, de la regional Centro. Luminotecnia aprovechó la ocasión para entrevistarlo, el lector encontrará la nota en las páginas de esta edición. Entre otras cosas, las palabras del ingeniero se abocaron a hacer un repaso por el devenir de la luminotecnia en el mundo, y la acción de la AADL en ese marco.

A partir de la fabricación masiva de los leds blancos para iluminación, se produjo en el mundo de la luminotecnia un cambio contundente. En la actualidad, por ejemplo, el mercado vial migra hacia los sistemas con leds, y en el futuro, quizá a otros como los ‘les’ (por sus siglas en inglés, light emitting surface, ‘superficie emisora de luz’) que duplican la eficiencia y cuadruplican la vida útil de los leds.

Los profesionales del área comprenden que protagonizan el inicio de un gran y nuevo mercado de iluminación impulsado, no solo por el desarrollo tecnológico, sino también por el interés comercial, razón por la cual es primordial contar con el conocimiento necesario a fin de establecer cuál es la mejor solución frente a las diversas alternativas y ofertas.

En este marco, la luminotecnia argentina está muy bien desarrollada y dispuesta a asumir los desafíos que aparejan las nuevas tecnologías. La industria nacional posee un alto grado de desarrollo, comparada con los grandes centros productivos mundiales, y el comercio, tanto minorista como mayorista, acompaña el desarrollo nacional.

La AADL es testigo de ello ya que está integrada por diseñadores de iluminación, proyectistas, fabricantes, comerciantes, científicos y usuarios, en distintas escalas.

Por otra parte, la avidez de los usuarios potenciales por incorporar las novedades ha provocado la aparición de nuevos actores en el medio, quienes, por ejemplo, confunden lux con lumen, watt con volt o pregonan que la luz fría no produce calor.

Todo esto indica que la AADL tiene por delante mucho trabajo y, gracias a la calidad de profesionales e investigadores que la conforman, distribuidos en las diferentes regionales de todo el país, se puede afirmar que tiene un futuro promisorio. La entidad enarbola más que nunca los objetivos de siempre: divulgar y mantener actualizado el conocimiento y actividades relacionadas con la luz, procurando el buen uso de los recursos energéticos.

La revista Luminotecnia es un medio de comunicación que permite conocer el estado de situación de la luminotecnia en e mundo pero, sobre todo, en Argentina, conformada con avisos publicitarios y notas preparados por los diversos actores ya mencionados. Invitamos al lector a descubrirla.

Luminotecnia N 138

Luz argentina para el mundo
Conversando tiempo atrás con el lamentablemente fallecido Claudio Guzmán, surgió el interrogante sobre si era necesario que existiera en Argentina una asociación de luminotecnia. Luego de varios divagues, llegamos a la conclusión de que, si en ese momento no hubiese existido, sería tiempo de crearla. Es que en la iluminación intervienen muchas cosas. La electricidad, en la actualidad la forma técnica de generar luz artificial; la física cuántica, con el desarrollo de fuentes como el led; la óptica, como manera de controlarla y dirigirla hacia donde la necesitamos; la química y la mecánica, para la construcción del equipamiento; la arquitectura y el diseño, por la distribución armónica de la luz con el entorno; la anatomía, por vincularse con el funcionamiento del ojo humano y el ciclo circadiano; la psicología, por analizar las emociones y sensaciones que la luz nos produce. Profesionales vinculados a cualquiera de esas artes y ciencias se han relacionado con la AADL, a veces por tiempos prolongados, a veces en forma esporádica para tratar algún tema en particular.

Sabemos que ella es reconocida en la región por la calidad de sus investigadores, docentes y diseñadores, lo que se percibe sobre todo con nuestra participación en las Luxamérica. Ahora hay un plan propuesto por CADIEEL para fomentar la industria argentina a través de las compras del Estado, que incluye algunas medidas para el fomento de la fabricación local de luminarias. Sería muy interesante que eso se cumpla y permita que, además de la gestión de los profesionales, Argentina sea reconocida como una potencia en el diseño y fabricación de productos de iluminación. Quizás sueño demasiado, pero me imagino una empresa argentina ganando la licitación para renovar la iluminación de un importante teatro en Londres, otra ganando el alumbrado público de una autopista en Shangai y una tercera, un monumento en Dubai.

Por otra parte, tenemos dos actividades para este año: el congreso de la BIEL, en septiembre, y las Jornadas de Luminotecnia, en Mendoza, en noviembre. Serán buenos momentos para encontrarnos con los colegas, escuchar sobre sus trabajos y compartir un café. Mientras esperamos esos momentos, los invito a leer este ejemplar de Luminotecnia.

Hugo Allegue
Coordinador editorial

Luminotecnia N 137

Valorar los esfuerzos personales
Como presidente nacional de la Asociación Argentina de Luminotecnia, tengo la oportunidad de apreciar los diferentes servicios que se brindan a lo largo y a lo ancho del país. Por ejemplo, me cuentan de las mediciones, desarrollos e investigaciones que se realizan en los diferentes laboratorios como el INTI; la UNT, de Tucumán; Lenor, en Buenos Aires; el CIC, en La Plata; Shitshuke, en Luján. Por otro lado, tengo el placer de estar en contacto con la mayoría de las veintiocho fábricas que producen luminarias o equipamientos aptos para funcionar con leds, con niveles de calidad que pueden competir contra muchos productos importados. También participo, con menos frecuencia de lo que quisiera, de las exposiciones, jornadas, conferencias y cursos que organizan los diferentes Centros Regionales de la AADL.

Mucho más errática es mi relación con varios de los que desarrollan programas de cálculo de niveles de iluminancia, u organizan cursos sobre temas de la luz, o escriben notas de difusión de nuevas tecnologías. Uno de los socios que es la excepción de esto es el Mag. Ing. Fernando Deco, de Funes (provincia de Santa Fe), ya que tiene la gentileza de remitir a un grupo grande de socios un boletín que informa sobre sus novedades y sobre lo que sucede en el mundo de la luz. Es así que he recibido el Newsletter de Luminotecnia n° 65, que detalla nuevos desarrollos en el control del tráfico. Esta edición, como todas las que Fernando siga publicando, se pueden recibir sin costo y sin compromiso, solo hay que suscribirse. Las 420 novedades que Fernando ha publicado a lo largo de los años se pueden ver en el blog que ha mantenido a disposición, actitud que valoro enormemente: www.luminotecniatotal.blogspot.com.ar.

Creo que uno de los temas curiosos, para los que estamos muy lejos de los grandes desarrollos de la luz, es el que analiza desde varios aspectos la conveniencia de utilizar luz fría de alrededor de cinco mil grados kelvin u optar por las luces de tono cálido de tres mil grados kelvin. Los invito a estudiarlo.

También los invito a disfrutar de esta edición de Luminotecnia n° 137, y tomarse el trabajo de hacernos llegar sus sugerencias de mejora.

Ing. Luis Schmid
Technical Journalist

Luminotecnia N 136

Imperdible Luxamérica en La Serena, Chile
Bajo el lema “Iluminación sustentable para América”, se realizó el XIII Congreso Panamericano de Ingeniería en Iluminación, la más importante reunión sobre iluminación en Latinoamérica, el pasado mes de noviembre en La Serena, Chile. La Luxamérica, como se lo conoce, es un congreso bianual, que se realiza en diferentes países; los últimos, Cartagena de Indias (Colombia, 2012) y Juiz de Fora (Mina Gerais, Brasil, 2014). En este caso, estuvo organizado por la Fundación Chilena de Luminotecnia y auspiciado por la Universidad de La Serena y la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile (OPCC). Allí tuvimos oportunidad de asistir, integrando la participación argentina que, como en otras ediciones, suele ser numerosa y muy activa, aportando seminarios de diseño y trabajos de investigación y debate.

Cerca de ochenta trabajos científicos y tecnológicos, que describen el estado del arte, o sea, las más modernas tendencias en iluminación, se discutieron en Luxamérica; desde diseño de interiores y exteriores, percepción visual de espacios hasta nuevas tecnologías. Entre los invitados especiales, el congreso contó con la presencia de Wout Van Bommel, quien dictó una imperdible charla a la cual quiero referirme.

Para quien no lo sepa, Van Bommel es una de las más destacadas personalidades de la tecnología de iluminación de los últimos cincuenta años. Trabajó en las más altas posiciones técnicas de Philips en Eindoven (Holanda) durante 35 años y fue presidente de la Comisión Internacional de Alumbrado, CIE, de 2003 a 2007. El libro Road Lighting, de su autoría, un clásico en la literatura del alumbrado público, impuso en todo el mundo la denominada “técnica de luminancia” para el diseño de instalaciones. Hoy “semirretirado”, como se jacta risueñamente, pues goza de un muy buen ánimo, desdeña todo trabajo, salvo participar en grandes proyectos de iluminación encargados por la NASA, Airbus Industries, la Unión Europea, u otros clientes de esa laya y “enseñar a los jóvenes”, como remarca con convicción. En esta oportunidad, se refirió a la percepción del espacio iluminado e iluminación de estado sólido, una combinación de tecnología led con sistemas inteligentes de control, cuya explosiva masificación, a un ritmo de cincuenta por ciento por año, es —según Van Bommel— una realidad insoslayable que hay que tener en cuenta. La satisfacción de escucharlo radica en que él logra la difícil combinación de conocimiento, actualidad e innovación con sabiduría y generosidad de aquel hombre viejo que, habiendo llegado a lo máximo, está a la vuelta de todo.

El tema de la contaminación lumínica del cielo no pudo estar ausente, siendo el alumbrado artificial uno de los principales contaminantes. En La Serena, se encuentran los más importantes observatorios mundiales del espacio, entre otros, el del cerro Tololo, motivo por el cual Luxamérica contó con apoyo de AURA, la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía, un consorcio de instituciones que opera un conjunto de observatorios astronómicos de clase mundial. Un problema inesperado: la extensión de la iluminación con leds ha sembrado alarma en la observación astronómica mundial dado que coincide la composición espectral de estos con la de la radiación estelar, algo que no ocurría con la iluminación con lámparas de sodio de alta presión. ¿Qué hacer? Los técnicos arreglarán ese problema seguramente; las estrellas estarán cada vez más cerca nuestro y la luz del led se extenderá por toda la tierra; la aventura del hombre continúa.

Mientras ello ocurre, tratemos de aprovechar las ventajas de estar actualizado y a la vanguardia. La revista Luminotecnia los ayudará en esa tarea, tal como lo viene haciendo desde hace medio siglo.

Dr. Ing. Leonardo Assaf
Vicepresidente AADL

Luminotecnia N 135

Aprender a ver lo bueno
Los servicios de noticias nos tienen acostumbrados a las malas novedades: conflictos, crímenes, terribles desastres meteorológicos, guerras, atentados y similares son el contenido principal. Tan impregnados estamos en ese baño de malas nuevas que casi no le damos la importancia que se merecen las buenas nuevas y los logros.

”Esto sucede en nuestra vida cotidiana y también sucede en nuestra relación con la AADL, en que las buenas realizaciones se nos pasan como desapercibidas”. Y hasta aquí me estuve aprovechando de la poca memoria de los lectores o al desconocimiento de los nuevos socios, ya que esta introducción la utilicé para el editorial de la revista Luminotecnia nº 104 publicada a fines del año 2010.

Y me he tomado el atrevimiento de repetirme obedeciendo las recomendaciones de un maestro del espectáculo. Los argentinos que nacimos en el siglo pasado hemos tenido la oportunidad de disfrutar de las charlas divertidas de un cómico serio, Juan Verdaguer era su nombre y él enseñaba que no era necesario saber muchos chistes sino que bastaba con cambiar de auditorios.

Hoy tienen ustedes, queridos lectores, la oportunidad de disfrutar de esta edición 135 a fines del 2016, lo que indica que hemos mantenido la regularidad de publicar cinco revistas por año, un verdadero logro del equipo editorial. ¡Felicitaciones y muchas gracias!

Algunos centros regionales de la AADL mantienen constante sus actividades docentes como Rosario y sus cursos a distancia repetidos desde hace varios años; o Mendoza, Tucumán y Córdoba y sus jornadas de la Luz de este año con excelente participación de profesionales.

Finalmente, destaco el festejo del 21 de octubre, en las instalaciones del Centro Metropolitano de Diseño, en que se realizó la jornada Iluminación y Diseño, en el marco de los festejos de la Asociación Argentina de Luminotecnia –AADL– por su 50° aniversario. Y como acto final de los 50 años hubo una excelente participación de la cena con espectáculo de tango en Cátulo.

Termino con un deseo de muy felices fiestas para todos los socios de la AADL, para todos los que nos leen y apoyan, y que sigamos trabajando para otros 50 años de buena luz.

Luis Schmid
Presidente AADL

Luminotecnia N 134

¿Para que sirvió la AADL?
“Veinte años no es nada”, dice un famoso tango; entonces, cincuenta años es dos veces y media nada. Pensando en los cincuenta años de la AADL y en los festejos que estamos haciendo para conmemorarlos, volví a recordar aquella frase que alguien pronunció hace diez años cuando en La Cumbre, provincia de Córdoba, se festejaban los cuarenta: ¿para qué sirve la AADL?

Una pregunta que varios se hicieron, y se siguen haciendo, y se han ensayado varias respuestas. Pero esta vez se me ocurrió pensarlo desde otro punto de vista, y me pregunté: ¿para qué sirvió la AADL estos cincuenta años? Y bien, creo que para varias cosas. Empezando por el convenio con el IRAM, que dio lugar a la redacción de varias normas técnicas, algunas precediendo a las internacionales, aplicables a instalaciones y a materiales. Una de ellas, por ejemplo, es la IRAM-AADL J 20 06, que sirvió de base para el decreto reglamentario de la Ley de Seguridad e Higiene en el Trabajo, en lo que respecta a iluminación; hoy, más de cuatro décadas después, recién estamos pensando en actualizarla. Otras, el conjunto de normas que regulan el alumbrado público, tendientes a facilitar el mantenimiento de las luminarias in situ y a evitar la presencia en el mercado de productos de baja calidad, que a la larga resultan más caros para la sociedad. Otra acción importante, en este caso, sin convenio escrito pero que en la práctica funcionó bien, es la colaboración con la AEA en la elaboración del Reglamento para las instalaciones de alumbrado público.

Los centros regionales dictaron y dictan infinidad de cursos destinados a instaladores, decoradores, arquitectos, ingenieros y vendedores, desde básicos hasta relativamente avanzados, para lograr el buen uso de la luz.

La Universidad Nacional de Tucumán fue y es la mejor formadora de recursos humanos en el país y de altísimo nivel en la región, en la que se dan los cursos realmente avanzados. Si bien no es en sí misma parte de la AADL, mantiene con ella una permanente colaboración.

Numerosas jornadas argentinas sobre luminotecnia permitieron a las empresas y profesionales mostrar sus logros, mientras que la siempre activa participación en las Luxamérica llevó a nuestros científicos a ser reconocidos en todo el mundo, muy especialmente en América Latina. Los estatutos de nuestra Asociación fueron un importante antecedente para la fundación de otras similares en la región.

La revista, que comenzó con la AADL fue, desde el comienzo, una forma de información y difusión, actualizándose a través del tiempo en contenidos y presentación, hoy complementada por la página web, siempre acompañando y difundiendo a la evolución de la técnica, que fue importante en los cincuenta años y se ha acelerado en los últimos tiempos.

En lo personal, debo agregar que la AADL me permitió conocer a casi toda la gente vinculada a la luminotecnia en Argentina y algunos del exterior, compartiendo con ellos no solo conocimientos y experiencias profesionales, sino sobre todo camaradería y amistad, lo cual quizás es suficiente motivo como para justificar su existencia.

A través del recuerdo del Ing. Herberto Bühler, inspirador y primer presidente de la AADL, rindo homenaje a él y a todos aquellos que comenzaron con el emprendimiento en 1966, y no me atrevo a nombrarlos porque fueron muchos y seguramente me olvidaría de alguno.

Espero que, más allá de encontrar otras respuestas, los próximos cincuenta años sean al menos iguales en realizaciones, aunque confío en que lo serán en mayor grado. En todo caso, nos reuniremos en 2066 para revisarlo y volver a festejar. Mientras tanto, feliz cincuentenario y a disfrutar de la revista.

Hugo Allegue
Coordinador editorial

Luminotecnia N 133

El orgullo de ser

Me siento muy orgulloso de ser el presidente nacional de la AADL justo en el año en que se cumplen los cincuenta años de su creación. Por si entre los lectores no se dispone de toda la información, les cuento: la Asociación Argentina de Luminotecnia fue fundada en la ciudad de Córdoba el día 30 de julio de 1966. Por aquel entonces, el desarrollo lumínico en el país era muy escaso. El Ing. Herberto Bühler, fundador y primer presidente de la Asociación, se dio cuenta del problema y no tardó en reunir a quienes compartían sus inquietudes en un pequeño pero muy activo grupo. En el estatuto de la institución ya se inscribieron algunos de los objetivos primordiales que hasta el día de hoy se siguen impulsando: “[...] difundir, actualizar y ampliar el conocimiento sobre la tecnología de iluminación en todo el país, realizar estudios técnicos; elaborar normas y recomendaciones, y difundir el conocimiento mediante congresos, cursos y publicaciones”.

A lo largo de estos cincuenta años se sucedieron congresos, conferencias, jornadas, cursos, creaciones de laboratorios, notas y artículos, generaciones de fábricas de luminarias, lámparas y equipos auxiliares. Se han estado dictando materias universitarias sobre la luz con la participación de alumnos de toda América. Y toda esta inmensa tarea se ha realizado principalmente con el apoyo de fábricas argentinas y unas pocas pero muy selectas de Europa y América del Norte.

Y estos cincuenta años han dado frutos excelentes, ya que contamos con la mejor materia prima: los cerebros y los conocimientos de nuestros maestros de la luz en fábricas, talleres, universidades, laboratorios, consultorías, periodistas, vendedores, etcétera, etcétera.

De todo ese selecto grupo humano se van acoplando muchos a la tarea que viene desarrollando la AADL, aportando tiempo sin cobro, esfuerzo personal y lo que es más meritorio, compartiendo sus conocimientos “sin la camiseta puesta”, es decir, sin llevar beneficios para sus empresas particulares. Todos los socios de AADL, pasados y actuales, pueden detenerse un momento y mirar como se mira una ruta todo lo hecho durante todos en estos años y decirse a sí mismos: “Me siento orgulloso de lo que hemos hecho con la AADL”.

En mi caso particular, les comento que he realizado no más de cinco obras de iluminación, nunca he desarrollado ningún dispositivo y siempre me he dedicado a la venta o al marketing de la luz, y a pesar de ello siempre me he sentido integrado en ese excelente grupo que sabe y practica la buena luz. Tan aceptado me he sentido que hace pocos años me han nombrado como el presidente nacional de la AADL, para mi sorpresa y la de muchos.

Gracias a todos por el esfuerzo realizado y por iluminarnos, otros cincuenta años nos esperan.

Ing. Luis Schmid
Presidente de AADL

Luminotecnia N 132

La celebración de los 50 años de nuestra Asociación no debería pasar desapercibida para aquellos que sueñan con una Argentina mejor. Una Argentina ordenada, desarrollada y con valores, una Argentina donde la creatividad y el trabajo honesto reemplace al plañidero discurso de los avivados que se creen con derecho hasta de vulnerar la ley. En su humilde cuota con la sociedad, la AADL es un ejemplo de que ese país es posible. Permítaseme explicar por qué.

El día 30 de julio del año 1966, en la ciudad de Córdoba, en oportunidad de las II Jornadas Argentinas de Luminotecnia, un grupo de entusiastas de esta ciencia, liderados por Herberto C. Bühler, decidieron materializar la creación de una asociación civil sin fines de lucro, AADL, cuyos objetivos serían, a grandes rasgos:

Estimular el estudio de los problemas de la iluminación, difundir los resultados y propiciar su enseñanza en todos sus niveles.
Editar y difundir publicaciones de la especialidad y promover el intercambio.
Crear laboratorios y realizar estudios que puedan servir para recomendaciones, código de práctica y normas.
Promover conducta ética profesional.
La creación de la AADL transformaría en pocos años la forma de diseñar y calcular las instalaciones de luz en Argentina, realizada por entonces por profesionales con escasa formación, con métodos elementales, pues la enseñanza de la luminotecnia estaba ausente en las escuelas de arquitectura e ingeniería argentinas. Poco tiempo después de su fundación, la AADL celebraría el convenio con IRAM, lo cual daría lugar a la propuesta por parte de nuestra Asociación de un cuerpo de normas de luminotecnia que llevan la sigla IRAM-AADL. Los cursos sobre alumbrado público y sobre cálculo de alumbrado de interiores se multiplicarían a lo largo y ancho del país, marcando un punto de inflexión. Se crearían los laboratorios fotométricos de la Universidad Nacional de Tucumán, el INTI y el del CIS en La Plata. La industria no podía eludir esta nueva realidad; lámparas y luminarias se debían ensayar en laboratorios para poder ofrecer a los diseñadores información normalizada que le permitiera un diseño racional y con métodos probados de cálculo. El nivel alcanzado en Argentina era comparable al de un país desarrollado.

A diferencia de la mayoría de países, donde los Estados debieron realizar un gran esfuerzo económico para el desarrollo de esta ciencia, la Nación Argentina recibió parte de todo este avance de una asociación civil sin ánimo de lucro. No hubo ni prerrogativas de la ley, ni prebendas, ni subsidios, ni reconocimiento alguno por parte del Estado argentino a esa ingente y desinteresada labor, realizada por profesionales que generosamente aportaron y aportan todo lo que saben a la sociedad. Mientras nos desvela y decepciona un mundo de inútiles celebraciones, de inmerecidos elogios y exaltaciones, de dudosas prerrogativas y canonjías que se repartieron por doquier sin ninguna utilidad pública, la supervivencia esforzada por 50 años de nuestra AADL y de otras organizaciones similares de la sociedad civil, debería hacernos pensar que otra Argentina es posible. Esto debe celebrarse.

Dr. Ing. Leonardo Assaf
Vicepresidente de AADL

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