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Luminotecnia N 133

El orgullo de ser

Me siento muy orgulloso de ser el presidente nacional de la AADL justo en el año en que se cumplen los cincuenta años de su creación. Por si entre los lectores no se dispone de toda la información, les cuento: la Asociación Argentina de Luminotecnia fue fundada en la ciudad de Córdoba el día 30 de julio de 1966. Por aquel entonces, el desarrollo lumínico en el país era muy escaso. El Ing. Herberto Bühler, fundador y primer presidente de la Asociación, se dio cuenta del problema y no tardó en reunir a quienes compartían sus inquietudes en un pequeño pero muy activo grupo. En el estatuto de la institución ya se inscribieron algunos de los objetivos primordiales que hasta el día de hoy se siguen impulsando: “[...] difundir, actualizar y ampliar el conocimiento sobre la tecnología de iluminación en todo el país, realizar estudios técnicos; elaborar normas y recomendaciones, y difundir el conocimiento mediante congresos, cursos y publicaciones”.

A lo largo de estos cincuenta años se sucedieron congresos, conferencias, jornadas, cursos, creaciones de laboratorios, notas y artículos, generaciones de fábricas de luminarias, lámparas y equipos auxiliares. Se han estado dictando materias universitarias sobre la luz con la participación de alumnos de toda América. Y toda esta inmensa tarea se ha realizado principalmente con el apoyo de fábricas argentinas y unas pocas pero muy selectas de Europa y América del Norte.

Y estos cincuenta años han dado frutos excelentes, ya que contamos con la mejor materia prima: los cerebros y los conocimientos de nuestros maestros de la luz en fábricas, talleres, universidades, laboratorios, consultorías, periodistas, vendedores, etcétera, etcétera.

De todo ese selecto grupo humano se van acoplando muchos a la tarea que viene desarrollando la AADL, aportando tiempo sin cobro, esfuerzo personal y lo que es más meritorio, compartiendo sus conocimientos “sin la camiseta puesta”, es decir, sin llevar beneficios para sus empresas particulares. Todos los socios de AADL, pasados y actuales, pueden detenerse un momento y mirar como se mira una ruta todo lo hecho durante todos en estos años y decirse a sí mismos: “Me siento orgulloso de lo que hemos hecho con la AADL”.

En mi caso particular, les comento que he realizado no más de cinco obras de iluminación, nunca he desarrollado ningún dispositivo y siempre me he dedicado a la venta o al marketing de la luz, y a pesar de ello siempre me he sentido integrado en ese excelente grupo que sabe y practica la buena luz. Tan aceptado me he sentido que hace pocos años me han nombrado como el presidente nacional de la AADL, para mi sorpresa y la de muchos.

Gracias a todos por el esfuerzo realizado y por iluminarnos, otros cincuenta años nos esperan.

Ing. Luis Schmid
Presidente de AADL

Luminotecnia N 132

La celebración de los 50 años de nuestra Asociación no debería pasar desapercibida para aquellos que sueñan con una Argentina mejor. Una Argentina ordenada, desarrollada y con valores, una Argentina donde la creatividad y el trabajo honesto reemplace al plañidero discurso de los avivados que se creen con derecho hasta de vulnerar la ley. En su humilde cuota con la sociedad, la AADL es un ejemplo de que ese país es posible. Permítaseme explicar por qué.

El día 30 de julio del año 1966, en la ciudad de Córdoba, en oportunidad de las II Jornadas Argentinas de Luminotecnia, un grupo de entusiastas de esta ciencia, liderados por Herberto C. Bühler, decidieron materializar la creación de una asociación civil sin fines de lucro, AADL, cuyos objetivos serían, a grandes rasgos:

Estimular el estudio de los problemas de la iluminación, difundir los resultados y propiciar su enseñanza en todos sus niveles.
Editar y difundir publicaciones de la especialidad y promover el intercambio.
Crear laboratorios y realizar estudios que puedan servir para recomendaciones, código de práctica y normas.
Promover conducta ética profesional.
La creación de la AADL transformaría en pocos años la forma de diseñar y calcular las instalaciones de luz en Argentina, realizada por entonces por profesionales con escasa formación, con métodos elementales, pues la enseñanza de la luminotecnia estaba ausente en las escuelas de arquitectura e ingeniería argentinas. Poco tiempo después de su fundación, la AADL celebraría el convenio con IRAM, lo cual daría lugar a la propuesta por parte de nuestra Asociación de un cuerpo de normas de luminotecnia que llevan la sigla IRAM-AADL. Los cursos sobre alumbrado público y sobre cálculo de alumbrado de interiores se multiplicarían a lo largo y ancho del país, marcando un punto de inflexión. Se crearían los laboratorios fotométricos de la Universidad Nacional de Tucumán, el INTI y el del CIS en La Plata. La industria no podía eludir esta nueva realidad; lámparas y luminarias se debían ensayar en laboratorios para poder ofrecer a los diseñadores información normalizada que le permitiera un diseño racional y con métodos probados de cálculo. El nivel alcanzado en Argentina era comparable al de un país desarrollado.

A diferencia de la mayoría de países, donde los Estados debieron realizar un gran esfuerzo económico para el desarrollo de esta ciencia, la Nación Argentina recibió parte de todo este avance de una asociación civil sin ánimo de lucro. No hubo ni prerrogativas de la ley, ni prebendas, ni subsidios, ni reconocimiento alguno por parte del Estado argentino a esa ingente y desinteresada labor, realizada por profesionales que generosamente aportaron y aportan todo lo que saben a la sociedad. Mientras nos desvela y decepciona un mundo de inútiles celebraciones, de inmerecidos elogios y exaltaciones, de dudosas prerrogativas y canonjías que se repartieron por doquier sin ninguna utilidad pública, la supervivencia esforzada por 50 años de nuestra AADL y de otras organizaciones similares de la sociedad civil, debería hacernos pensar que otra Argentina es posible. Esto debe celebrarse.

Dr. Ing. Leonardo Assaf
Vicepresidente de AADL

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