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CURSO DE LUZ MODERNA

La AADL – Asociación Argentina de Luminotecnia, CADIME – Cámara Argentina de Distribuidores de Materiales Eléctricos, y ACYEDE, Cámara Argentina de Instaladores Electricistas, anuncian la realización del CURSO DE LUZ MODERNA.
Este curso ha sido elaborado especialmente para que se pueda dictar a los electricistas cercanos a ACYEDE y a los vendedores de los socios y colegas de CADIME, para que ese personal debidamente capacitado pueda proponer alternativas de iluminaciones especiales y producir de esta forma ventas de obras con los últimos avances de la técnica. De esta forma, este curso será también útil para Arquitectos y Decoradores.
A lo largo de los diferentes temas se darán conceptos que faciliten la realización de mejores iluminaciones y se analizarán obras realizadas en la Argentina para convencer que estas obras de mayor tecnología son posibles en nuestro mercado.
El curso contempla 14 clases de 2 horas cada una, de 19:00 a 21:00 horas.
NO SE REQUIEREN CONOCIMIENTOS PREVIOS.
Las clases se dictarán, a partir del mes de Agosto, los días jueves en la sede de ACYEDE, Gascón 62, CABA.
Las presentaciones de las mismas serán basadas en POWER POINT, con material demostrativo de los productos de cada expositor. En caso de que los participantes traigan su PEN se les grabará la clase en PDF al inicio y en el intervalo. Se entregará material de consulta y folletos de los expositores.

Mayores detalles y el TEMARIO DE CLASES se pueden recabar en:
Secretaría de ACYEDE – Gascón 62 – CABA personalmente, por Tel. 4981-2335
de 17:00 a 20:30 hs. o por mail a contactoacyede@gmail.com
Secretaría de CADIME – Alberti 1074 – CABA personalmente, por Tel. 4942-8642
de 14 a 18 hs. o por mail a capacitacion@cadime.org.ar
En AADL-BsAs por mail a aadlba@yahoo.com.ar

Luminotecnia N 122

Luminotecnia N 122

Notable aporte de la tecnología de iluminación a la sustentabilidad y la economía argentina. En defensa de las LFC

 

Cuando siento quejas de todo tipo sobre la denostada lámpara fluorescente compacta (LFC) o lámpara de bajo consumo, como popularmente se la conoce,me parece que estamos haciendo –más que una injusticiagala del peor de los gatoflorismos que se conocen, para colmo sin sustento técnico. Los beneficios del uso masivo de las LFC en la economía y medioambiente pueden demostrarse de diversas maneras. Estuve revisando estadísticas del consumo desde al año 1997 a la fecha y los resultados son asombrosos. En el año 1997 el consumo total de todos los sistemas de iluminación era de 15.200 millones de kWh (15,2 TWh), por entonces la iluminación acaparaba un cuarto (25%) de toda la energía eléctrica que se generaba, que era unos 60 TWh. Entre los años 1997y 2013 el consumo de energía se expandió un 85%, sin embargo los sistemas de iluminación demandaron al sistema de generación de energía en todo el año 2013 solo 15.100 millones de kWh, ¡prácticamente el mismo consumo de hace más de tres lustros! Por otro lado, si se considera que en el año 2010 el consumo en iluminación era de 22.000 millones de kWh, puede apreciarse que la contracción se produjo en estos últimos 3 años de vigencia de la ley 26473/08 de sustitución de lámparas incandescentes por lámparas LFC, a saber, 2011, 2012 y 2013; así la participación de la luz en el consumo total de energía que desde los noventa se mantuvo prácticamente invariable en 25% hasta 2010 fue bajando drásticamente durante el período de aproximadamente tres años que duró el recambio, pasando a 21% (2011), 16% (2012) hasta 15% en el último año (2013).
No hay dudas que eso se debió exclusivamente a la introducción forzada de la tecnología de para el reemplazo de las 160 millones de lámparas incandescentes que año a año utilizaba el mercado argentino, por 60 millones de lámparas LFC. Podemos ufanarnos los luminotécnicos que la tecnología de iluminación aporta una economía de casi 8.000 millones de kWh cada año. Lo más notable es que ese ahorro distribuye beneficios en todos y cada uno de los sectores de la sociedad. En primer lugar, al sistema interconectado argentino,menguando la escasez energética; al tesoro nacional, ahorrando divisas para la importación de los hidrocarburos necesarios para producir casi el 10% de la generación. Luego, en cada uno de los 12 millones de hogares de nuestro país, las criticadas lamparitas de bajo consumo distribuyen equitativamente, cada año, un monto de $2.400 millones de pesos, equivalentes a la energía ahorrada en las boletas de luz. Por si esto fuera poco, el alivio ambiental de dejar de generar casi 10 TWh menos de energía eléctrica, trajo aparejada evitar liberar cada año a la atmósfera 5 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), además de otras sustancias nocivas responsables de la polución ambiental, el cambio climático y la lluvia ácida, flagelos que asolan nuestro vapuleado planeta. Ni falta hace mencionar entre los beneficios los 100 millones de reemplazos de lámparas que con esta tecnología se evitan cada año.(Ésta no la vieron los apocalípticos denostadores de las LFC). Me refiero a esos actos que usuarios de todo tipo y condición social debían hacer para cambiar la lamparita que se quemó, precariamente subidos a una escalera, una silla, una mesa o cajón de manzana –que siempre temblequea- exponiendo su salud a cualquier tipo de catástrofe. Le toca el turno a la luminotecnia mover el piso de los ignorantes. ¡Regocíjense de sus beneficios!

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